Tepatitlán de Morelos, Jalisco; 17 de enero de 2018.

En Tepatitlán de Morelos la vida transcurre a pasos más acelerados, lo vemos en su gente. Los que trabajan, los que estudian, los que disfrutan en familia de momentos de recreación o deporte; ahí, entre nosotros, entre todos, tal vez en nuestra colonia o en el centro de la ciudad; en un lugar público o en la periferia de la ciudad, pareciera que existen seres invisibles pero que están a la vista de todos y de nadie, son quienes viven una realidad distinta a la del resto de los tepatitlenses.

Son las niñas, niños y adolescentes que deambulan en cruceros viales, estacionamientos de algún centro comercial o en espacios públicos concurridos; son menores de edad que, en la mayoría de los casos, una cruda realidad los obliga a abandonar la escuela y “mudarse” a las calles; a dejar los libros para tomar una cajita de cartón y vender golosinas; otros han renunciado a sueños e ideales para que, “equipados” con un trapo y una botella con agua jabonosa, ofrezcan servicios para limpiar parabrisas a los vehículos que se detienen con la luz roja en algún semáforo. En el peor de los casos, diríamos lo más grave, estos muchachos son caldo de cultivo para grupos delictivos.

Se trata de menores de edad que estando en vía pública no cuentan con la supervisión y cuidados de un adulto, sea el tutor, padre o madre de familia; ellos, los pequeños de la casa, los que parecieran invisibles y al mismo tiempo “chavos enfadosos”, al ser ellos tan insistentes cuando piden dinero u ofrecen una golosina o trabajo.

Y son doblemente víctimas: desprotegidos (y hasta expuestos) por su familia; e invisibles sociales.

En atención a ellos, el Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) de Tepatitlán, creado el 9 de febrero del año pasado, enfoca sus estrategias para garantizarles estilos de vida saludables y entornos favorables para su desarrollo educativo y familiar.

La situación es crítica en tanto no se haga algo por los menores de edad; por ello, desde el pasado 10 de enero, personal de la Comisaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, de la Delegación Institucional de la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes y la Unidad de Atención a la Violencia Intrafamiliar de DIF Tepatitlán, luego de detectar y conocer los puntos críticos en la ciudad, acudieron en primera instancia a las inmediaciones del crucero de la carretera a Yahualica, junto a la Glorieta de la Avicultura, donde detectaron a 10 menores dedicados a limpiar parabrisas y a pedir dinero.

Los 10 infantes fueron abordados por personal de la Comisaría de Seguridad y de Trabajo Social, luego de una entrevista rápida en el lugar, fueron llevados -cada uno- a sus domicilios para platicar con sus progenitores o personas responsables de su cuidado; se trata de 6 familias que presentan diversos tipos de problemas, en cada caso se abrió un expediente para dar seguimiento en atención a sus necesidades particulares.

Luego de este procedimiento, los padres de familia quedan avisados de la situación de sus hijos y de su deber en brindarles la atención y cuidados que requieren a esas edades, por lo que se dan por notificados que institucionalmente contarán con seguimiento para mejorar las condiciones familiares, haciéndoles saber en todo momento que se les ofrecerá el apoyo que requieran.

La gravedad del asunto radica en la complejidad de los casos en lo individual, pero que presentan semejanza entre las familias, como violencia doméstica, abandono escolar, adicciones, trabajo infantil, por mencionar algunos.

El seguimiento y atención por parte de las dependencias será puntual, tratando de cambiar los estilos de vida familiar que los lleven a un desarrollo social armónico. Se trata de evitar a toda costa procedimientos legales ante la Fiscalía General del Estado, como denuncias por omisión en el cuidado de los menores y que éstos sean retirados de su familia de origen y llevados a algún albergue.

La estrategia de acercamiento con los menores expósitos en vía pública sin supervisión de un adulto se seguirán haciendo en la ciudad, en los sitios que ya se tienen detectados y visitados con frecuencia por personal especializado en estas tareas, trabajamos en la aplicación de las políticas públicas que SIPINNA establece en lo nacional, estatal y municipal y que son regidos por la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes.

Amar a Tepa.

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